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#10 | La Macarena y un hombre en el suelo.

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«Hay una persona en el suelo. Es un señor de unos 55 años, bastante gordo. No respira y, lo que es peor, su corazón está parado. Se está muriendo, vamos.

No tienes batería en el móvil, ni cobertura. No hay nadie más. Cada segundo que tardas en poner una solución le estás restando probabilidades de sobrevivir. Te toca actuar.»

Así empezaba este “caso práctico”. Hace unos días, publiqué un par de encuestas en diferentes redes sociales preguntando qué tocaba hacer si queríamos salvarle la vida. Como anestesista, estoy acostumbrado a observar patrones de conducta ante las crisis muy poco eficientes (me incluyo en el grupo). Quise comprobar si estamos preparados para salvar una vida.

Estas eran las 4 opciones:

  1. tengo que empezar ya, el tiempo es oro. Empiezo a presionar su pecho rítmicamente.
  2. hay que hacerle el boca a boca. ¡Voy!
  3. no tiene sentido empezar una reanimación si no sé la causa de la parada. Tengo que diagnosticarla para poder ser eficiente en el tratamiento.
  4. nada, nada. Hasta que no me asegure de que hay alguien más que conozca el problema, no arranco. Dejo a la persona en el suelo, me voy a pillar cobertura si hace falta o grito hasta que venga alguien.

Soy Carles García-Vitoria, médico y fundador de Tauro. Hoy hablamos de 2 o 3 conceptos básicos para ayudar a salvar una vida (y un proyecto). Si Sedación Consciente te ayuda a seguir creciendo, ayúdame reenviándoselo a un ser querido.

A la hora de hacer una reanimación cardioplumonar (RCP), casi todas las personas que respondían decidían que debían empezar ya mismo a realizar masaje cardiaco (compresiones de su pecho). Sin dudarlo. Daba igual si eran empleados, jefes/as, gente con muchas responsabilidades o estudiantes.

Error.

Aunque las compresiones cardiacas son pilar fundamental en la reanimación de una persona en parada (ahora te cuento el porqué), en esta breve lectura te doy un consejo clave para salvar vidas: avisa.

Supongo que puede servir tanto para salvar a tu tío como para salvar un proyecto o empresa. Avisa.

La solución, efectivamente, era la última opción, la de irte a avisar. No lo digo yo, lo dicen las guías europeas y norteamericanas sobre resucitación. NUNCA empieces una reanimación si nadie sabe que la estás haciendo. Si no hay nadie alrededor, toma el tiempo que haga falta para asegurarte de que alguien viene de camino. Grita, llama o vete a buscarlo. Si no lo haces, pasarán 2 cosas:

  • te vas a cansar. Las compresiones torácicas cansan muchísimo si están bien hechas (te cuento cómo, venga). A los 3 minutos las estarás haciendo mal, a deshora y poco efectivas.
  • la probabilidad de que casualmente pase alguien por ese lugar con un desfibrilador para resetear el corazón del señor es cero, remota.

Para empresas: en proyectos y negocios, creo que he cometido errores tantas veces como he podido. Uno de ellos es el de no avisar. No avisar de que un proyecto no tira como toca, no avisar de que una cosa no te gusta, no avisar de que te has tomado algo mal… suponer que la otra parte, la que lleva el desfibrilador que te va a salvar, es adivina y sabe que estás en apuros. Si no avisas, también te vas a cansar y también la probabilidad de que llegue la solución por arte de magia es remota.

¿Por qué estás vivo/a?

Esta es de 5º de primaria, pero me encanta recordármelo a mí mismo cuando estoy en quirófano. Simplificarlo todo (casi) siempre ayuda.

Tu cuerpo funciona porque el corazón le manda oxígeno a todas sus células para funcionar, básicamente. Seguirás viviendo -sintiendo, estando- mientras tu cerebro reciba oxígeno. El cerebro es el órgano que más rápido claudica si no le llega oxígeno. El resto de tejidos aguantan un poco más. De hecho, a veces hemos reimplantado dedos varias horas después del accidente -a veces el paciente y su dedo llegan por separado al hospital- y han ido fenomenalmente.

Lo has adivinado: en el día a día, el encargado de enviar la sangre con oxígeno al cerebro de nuestro gordo señor es el corazón. Durante una RCP, el encargado vas a ser tú. Tú “eres” su corazón.

Para empresas: una empresa o proyecto vive de otras muchas cosas, pero diría que siempre se puede simplificar. Una empresa vive de sus células: empleados que sienten que pertenecen a ella, que tienen recursos (electricidad y oxígeno o motivación y dinero, da igual) para funcionar aisladas y en grupo. 1 + 1 > 2. Prefiero que tenga un corazón funcionando a que necesite de golpes de alguien que pasa por allí y la ve tirada en el suelo, eso sí.

¿Por qué se ha parado el corazón de este buen hombre?

Aunque seguramente el tuyo funcione a base de amor, el corazón de este señor de 55 años funciona a base de oxígeno y electricidad. Necesita oxígeno para que sus células puedan contraerse y expulsar la sangre, pero necesita electricidad para coordinar la contracción de sus células.


Oxígeno: la sangre que circula por su cuerpo lleva ese maná precioso. Sin él, todos los procesos de cada célula del cuerpo se detendrán a la larga. Dependerá del tipo de célula cuánto aguante cada una. Tenemos auténticos dromedarios en el cuerpo, peones que aguantarán varios días sin beber, pero también tenemos células tan exigentes que en pocos minutos empiezan a claudicar. Cuando haces una RCP no puedes enviar sangre oxigenada selectivamente a estas células exigentes, así que te toca impulsarla a todo el cuerpo.


Electricidad: mira la imagen. Esta red negra es un esquema de la red de fibras nerviosas que todo corazón posee. De arriba a abajo, existen varios sitios clave en los que rítmicamente se generan chispazos. Si falla el de arriba (SA node, nodo sinusal en español), existen varios “marcapasos” más abajo, son un mecanismo de seguridad. Cuando de dispara el chispazo (en el nodo sinusal o en sus teloneros), toda la red funciona coordinadamente para que las células del corazón se contraigan desde la base (mira las flechitas) y impulsen la sangre hacia todo el cuerpo, incluyendo el cerebro. Ese acto es un latido cardiaco y nos mantiene vivos.

Un fallo en el apartado “oxígeno” provoca isquemia (vamos, un infarto) y, si se mantiene, la muerte de algunas células de la pared cardiaca, que pasará a contraerse con menos fuerza. Un fallo en el apartado “electricidad” genera una arritmia: las hay de mil clases, pero todas acaban produciendo una contracción descoordinada de un músculo sano. El resultado puede ser catastrófico.


Por lo tanto, cuando realizamos una reanimación, intentamos ejercer de “corazón externo”, presionando para impulsar sangre con oxígeno hacia el cerebro del paciente. Estamos haciendo de estímulo externo, sustituyendo la electricidad (marcamos un ritmo) y el oxígeno (comprimimos el corazón). Lo demás, créeme, ya vendrá.

Para empresas:  encuentra el oxígeno y la electricidad de la empresa y no compliques la ecuación. Pueden ser sueldos por encima de mercado y tiempo libre, flexibilidad y carrera profesional, ambiente y formación, misión y % del equity de la compañía… o una combinación. Encuentra tus 2-3 winners y poténcialos.

¿Qué tengo que hacer si veo a alguien muriendo?

Si no eres especialista en reanimación, haz esto que te digo. Si eres un súper profesional de los cuidados intensivos, hazlo también. Si estás solo/a en el lugar de la tragedia, los pasos son siempre los mismos.

1. Reconoce que se muere

No te marees. Como me dijo un profe una vez, “si no respira normal, es que no respira”. No pierdas tiempo indagando si está vivo o muerto: ponte en el peor de los casos. Las guías recomiendan asumir que el paciente está en parada cardiaca. La probabilidad de lesionar gravemente a un paciente reanimándolo es mínima, el potencial beneficio (salvarle la vida) es infinito, ten en cuenta esa asimetría.

2. Avisa, avisa, avisa

Lo he dicho antes y lo vuelvo a decir. El ÚNICO acto que puede salvarle la vida. El poder de la comunidad frente al individuo es brutal, y un equipo con capacidad, fresco y con material hará más que tú y toda tu buena voluntad. Ellos van a traer un desfibrilador por si el problema del corazón es eléctrico y van a solucionar cualquier otra causa, no tú.

3. Dale alegría a tu cuerpo, Macarena

Ahora sí: comprime el tórax a un ritmo adecuado. Sugiero que cantes la Macarena (otros sugieren el Stayin’ Alive de los Bee Gees. DAleatu CUERpoale GRÍamaca REna. En mayúsculas, los golpes.

Estas compresiones son la base de la reanimación:

  • Inicia las compresiones torácicas lo antes posible (TRAS AVISAR) Realiza las compresiones en la mitad inferior del esternón («en el centro del pecho»).
  • Comprime hasta una profundidad de al menos 5 cm pero no más de 6 cm. Si escuchas un “crac” es que se ha roto una costilla y NO pasa nada.
    Comprima el tórax a un ritmo de 100-120 min con el menor número de interrupciones posible. Macarena.
  • Deja que el tórax se re-expanda completamente después de cada compresión; no permanezcas apoyado en el tórax. Al relajarse, el corazón toma un tiempo para rellenarse, como cuando metes una botella de agua apretada en una bañera y liberas la presión: se rellena de agua a su ritmo.
  • Realiza las compresiones torácicas sobre una superficie firme siempre que sea posible. En realidad, las guías reconocen que las compresiones puedes hacerlas sobre el suelo o sobre una cama, tabla… cualquier superficie vale. Pero ponte MUY cómodo/a para hacer esto, este corto viaje cansa.

 

Te preguntarás “¿y lo del boca a boca de las películas?” Hazlo solamente 2 veces por cada 30 compresiones. Si no sabes, si no puedes o te da mucho reparo, mejor sigue dándole a las compresiones, son mucho más importantes.

4. Ya llega alguien: que te traiga un desfibrilador hasta que llegue el SAMU

En algún punto de la reanimación, si el paciente no se recupera, hará falta comprobar si su corazón está parado o está descoordinado. Un análisis eléctrico. ¿Has pasado alguna vez por un edificio público y has visto eso?

Dentro hay un aparatito. El desfibrilador semiautomático o automático. Si consigues uno, úsalo en el paciente. Si vienen los refuerzos más pros, traerá uno un poquito más especial. Pero este pequeñín, el del día a día, está hecho para “tontos”, para que cualquiera pueda abrirlo, ponerle los parches en el pecho al paciente y seguir indicaciones.

Como nota importante: si estás dando compresiones y pones el aparatito en el pecho del paciente, tu PRIORIDAD sigue siendo comprimir el pecho. Mientras el aparato analiza el ritmo y decide por ti si ese corazón necesita una descarga o no, quédate quieto/a, pero si te dice que no, NO pierdas tiempo y sigue comprimiendo un par de minutos antes de volver a analizar el ritmo. Es un proceso dinámico.

5. Ya han llegado los refuerzos

Si sabes, aporta. Si no, aparta. Aquí no buscamos héroes, buscamos que la gente sobreviva.

Para empresas:  reconoce y AVISA. Reconocer requiere ojo crítico contigo mismo y medición de resultados. Avisar requiere HUMILDAD. Cuando empiezas la RCP, haz una única cosa (mantener vivo el proyecto mientras llegan refuerzos) sin complicarte, con calidad. Cuando lleguen los refuerzos, de nuevo, aporta o aparta.

La reanimación en sí es un “miniproyecto” y tiene un líder

Ha llegado la caballería pesada. En este momento, con un equipo que controla, hay tiempo para repartir tareas. Ahora sí.

Vas a ver cómo uno marca el ritmo (vamos a llamarle “el CEO de la RCP”), repartiendo faena sin cansar sus brazos.

En función de cuánta gente esté disponible, el CEO de la RCP doblará puestos o alargará jornadas de trabajo, apretará y recompensará y, sobre todo, decidirá sin dar pie a discusiones inútiles y largas reuniones. Verás cómo:

  • organiza turnos de compresiones torácicas (para no quemarlos y que sean efectivas siempre)
  • indica a alguien que canalice un catéter venoso (y luego recicla a esa persona para otras tareas)
  • dedica a una persona a controlar la oxigenación manteniéndose en la cabeza del enfermo (boca a boca, mascarilla o incluso intubación) durante todo el rato
  • cuenta el tiempo entre inyecciones de ciertos fármacos y pide a alguien que escriba todo lo que pasa (tema legal y tema de optimización y debriefing)
  • mientras hace eso, recaba información sobre el paciente, alergias, patología e intenta entender el porqué de la parada para ir perfilando la solución. Otro día hablamos de las causas probables y de las soluciones.
  • decide si alguien no está haciendo bien su trabajo y lo cambia o ayuda a mejorar
  • anticipa cuáles son las necesidades del paciente si sale de la parada (cuidados post-reanimación)
  • decide cuándo es suficiente si la cosa no va bien, dando al paciente por muerto solamente tras haber hecho lo que toca (30-40 min), comprobar que el paciente (si lo dejó escrito) no quería reanimación, cuando ha averiguado que se tardaron más de 10 minutos en empezar a reanimar tras la parada o si hay alguna causa previa -descubierta cuando se ha recabado información- que contraindica seguir esforzándose.

Para empresas:  creo que el paralelismo es más que evidente.

Me ha pasado algunas veces (no se me muere mucha gente)

Si algo sé de situaciones de crisis en quirófano es que es mejor no improvisar. He visto (y he participado en) actuaciones emergentes en las que las cosas salían mal. El ingrediente común es la falta de concreción, la falta de plan y, sobre todo, EL EGO MAL DIRIGIDO. Gente que quiere coger el timón de algo que no controla: mal.

Creo que me quedo con esto:

  • hay que saber reconocer una catástrofe. “Si no respira normal es que no respira”. No pierdas el tiempo ahí, segundos de oro.
    céntrate en realizar algo de provecho sin parar, pero AVISA antes o el paciente morirá.
  • ponte cómodo/a durante el proceso o te acabarás haciendo daño y dando reanimación inefectiva.
  • abandona la tarea cuando tengas relevo si estás cansado/a o si detectas que quien llega está comandando mejor la situación. Has hecho más que suficiente.
  • verás que, en algunos casos, el paciente es insalvable. Es una decisión que se tiene que tomar.
  • te atormentará si no has hecho lo correcto o si te has aturullado. No te atormentará si avisaste, hiciste RCP básica y te apartaste a tiempo.

 

Y hasta aquí la newsletter de hoy. Espero que te haya gustado.

¿Qué ha pasado en Tauro?

  • Empieza la cuenta atrás para el lanzamiento del web-builder (creador de webs) de Tauro. Nos encanta, y hemos preparado este vídeo. 🎬🍿
  • Revisa la edición 9 de Sedación Consciente si te la perdiste: El foco en tu cara (adaptación hedónica) 📕

Recuerda que una forma de que siga escribiendo es reenviarlo a gente querida que pueda disfrutar de estas reflexiones.

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